¿Cómo identificar a los pacientes en los sistemas sanitarios?

Uno de los mayores quebraderos de cabeza de los profesionales que diseñan sistemas informáticos sanitarios es cómo identificar de manera única e inequívoca a los pacientes que serán registrados en ellos. Para resolver esto, la primera aproximación que puede venir a la cabeza es utilizar los mismos sistemas que se usan en la vida “off line” para identificarnos. Sin embargo, utilizarlos no constituyen una buena solución (o al menos, no una solución completa) cuando hablamos de sistemas de información sanitaria. Vamos a ver por qué:

  • Nombres y Apellidos: El principal problema es que no son datos estables, y se pueden repetir de un paciente a otro. Por tanto, serán datos que será necesario incluir en nuestros sistemas, pero no podrán convertirse en ese identificador único por paciente.
  • Nº SS (NASS): Durante mucho tiempo, la atención sanitaria estuvo vinculada a la afiliación de los trabajadores (y sus beneficiarios) a la Seguridad Social, por lo que el NASS era candidato a ser un buen identificador, pero el problema es que no todos los ciudadanos tienen porqué estar afiliados a la seguridad social, y además el sistema de titulares y beneficiarios hacen que un mismo NASS pueda estar asociado a varias personas, por lo que es un dato interesante, pero no nos vale como identificador único en sistemas sanitarios.
  • DNI: Uno de los datos que se propone siempre como candidato es el DNI/NIF, sobre todo cuando charlas de esto con personas ajenas a este mundo. Si bien es cierto que podría ser un candidato, hay que tener en cuenta varias cosas que lo impiden: no es obligatorio para los niños, con los cual los pacientes infantiles no podrán ser identificados con este medio. Y por otra parte, los extranjeros no tienen NIF, en su caso y de tenerlo podrían usar el NIE (Número de Identificación de Extranjeros) o el pasaporte, pero ¿qué pasaría con los extranjeros indocumentados a los que se atiende?

Viendo lo anterior, ¿cómo nos identifican entonces en los sistemas sanitarios? Antes incluso de la irrupción de la informática, ya tenían sistemas para codificar y clasificar nuestras historias clínicas, usando un número al que se denomina comúnmente Número de Historia Clínica (NHC). ¿Cuál es el problema? Que ese número es único y distintivo de cada paciente, pero solo dentro del ámbito de la institución sanitaria. Es decir, en el Hospital X puedo tener un número y en el Z otro diferente, y en el centro de salud otro que sea Y. Es decir, que si quiero compartir información, el número que me identifica en un hospital no vale para otro distinto en el que también puedo tener un historial.

Debido a todo lo anterior, se planteó utilizar un código de identificación único de paciente, CIP, para evitar todos estos problemas. Pero, ¿cómo implementar un código único en un sistema descentralizado en autonomías, como el nuestro? En los próximos artículos abordaremos esta cuestión.


Susana B. Najera

Hola Aleksandr, gracias por pasarte por aquí. En este contexto, NHC es el acrónimo de Número de Historia Clínica. En la entrada lo menciono como uno de los métodos con los que nos identifican habitualmente en las organizaciones sanitarias. Un saludo.

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