Equipos que van más allá de un grupo de personas

En los casi ¡dieciocho meses! que separan esta entrada de la anterior he estado involucrada en un proyecto profesional muy absorbente.

Ha concluido con éxito y, antes de volver con las nuevas entradas que tengo en mente, me gustaría compartir algunas de las cosas que he aprendido durante este tiempo.

  • Un buen equipo es mucho más que la suma de sus integrantes. Por supuesto, esto es algo que ya había experimentado y de lo que hablé en otra entrada pero me ha alegrado enormemente volverlo a constatar. De esta etapa, una de las mejores cosas ha sido el gran equipo de trabajo que hemos formado. Entre todos hemos logrado vencer los primeros pronósticos, poco alentadores, y convertir el resultado en todo un ejemplo. Los madrugones, las jornadas interminables, los problemas sorpresa, las validaciones, las correcciones… todo se ha ido construyendo gracias a un equipo cohesionado y bien alineado con los objetivos que teníamos marcados.
  • Un cliente colaborador es garantía de éxito. El cliente de este proyecto es muy, muy exigente. Son un referente en su ámbito y saben lo que quieren, lo que necesitan y cómo desean que se les aporte valor. Su rigurosidad es la mejor garantía pero, destacaría incluso por encima de eso, que la clave de su eficiencia es su grado de implicación. Con el grupo de trabajo que hemos formado con ellos, no solo hemos alcanzado los objetivos sino que han sido superados y hemos aprendido muchísimo. Han echado horas, nos han ofrecido toda su experiencia y sus conocimientos, han probado todo con nosotros, nos han ayudado con sugerencias y mejoras, y hemos pasado un montón de tiempo buscando que cuando arrancáramos nadie notara el trabajo que había detrás… y así fue: aparentemente transparente para el usuario final. Generalmente, cuando hablamos de la Administración Pública siempre hay cierta controversia. En este caso, puedo asegurar que me siento muy orgullosa del nivel de responsabilidad, implicación, y calidad humana y técnica de estos profesionales que trabajan en nuestra Sanidad y que nos han acompañado durante este tiempo, convirtiéndose miembros imprescindibles del equipo.
  • Al otro lado de nuestros esfuerzos técnicos, nos espera siempre una persona. Estar in situ, me ha vuelto a conectar  con lo que más me gusta de este trabajo: su utilidad social. Al otro lado de los “skills” técnicos está el motivo real: una persona que necesita y espera ser atendida de la forma más rápida y eficaz posible; que necesita que todos los engranajes del sistema funcionen sincrónicos y que además, no se note, que todo fluya. Y sentir que puedes contribuir a que eso sea así es un orgullo y hace más gratificantes los momentos de estrés y de cansancio. Volver a sentir que estás aportando tu granito de arena y que, por insignificante que pueda parecerte, cualquier esfuerzo vale la pena.
  • Las habilidades no-técnicas también son fundamentales. Muy importantes. En estos meses de reuniones, toma de requisitos, validaciones, formaciones y re-evaluaciones ha sido muy importante poner en práctica nuestras habilidades de comprensión, escucha, negociación y gestión del cambio. Sin ellas, mucho del trabajo no habría podido realizarse. Yo diría que son el aceite imprescindible para que la maquinaria no chirríe.
  • Cuanto más versátil puedas ser, mejor. Ya dicen los expertos de RRHH que, en la revolución tecnológica que estamos viviendo, un profesional debería estar en constante aprendizaje. Pues además de ser cierto, es necesario en proyectos en los que un mismo técnico tiene que abordar muchos roles diferentes, según el caso. Estos meses hemos tenido que tocar muchas áreas: análisis de datos, migraciones, testeo técnico, pruebas de integración, validaciones funcionales, informes técnicos y del cliente, manuales, guías didácticas, reuniones, formaciones, soporte telefónico o in situ… Cada día era una aventura que discurría por diferentes caminos. Todos importantes, todos diferentes… y necesarios.

Con la perspectiva que dan estos meses, he de decir que repetiría sin duda. Ha sido agotador pero muy gratificante. Y aprovecho este pequeño espacio para dar las gracias a todos mis compañeros: tanto a los que veo cada día en la oficina -y con los que comparto ya los nuevos retos en los que ahora estamos embarcados-, como a los miembros del cliente, quienes han estado a nuestro lado, codo con codo, luchando para que todo saliera como ha salido. Sin todos ellos, todo hubiera sido muy diferente. De todos ellos he aprendido mucho.

Y ahora, sí, ¡comenzamos una nueva tanda de proyectos y entradas!

 

Imagen: “The team” en by Uitleg & tekst.

 


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