¿Medicina Basada en la Evidencia mediante técnicas de Clinical Content Curation?

Hace poco asistí a una charla sobre curación de contenidos (content curation, en inglés) de Luisangel Mendaña, un referente español en este tema. Para aquellos a quienes –como me pasaba a mí hace un tiempo-, esto les suene a chino, Luisangel lo explica muy bien en este post. Resumiéndolo, la curación de contenidos es la técnica (y el arte) de buscar, recopilar, organizar y compartir contenido. Aquel sábado, mientras escuchaba su ponencia, me vino a la mente un workshop al que asistí hace muchos años.

En aquella lejana jornada nos presentaron un módulo de un sistema informático sanitario, cuya característica principal era la capacidad de ayudar al clínico a establecer diagnósticos basados en la evidencia científica disponible. He de confesar que aquel nombre de “Medicina Basada en la Evidencia” me pareció a la vez sugestivo y extraño. Luego nos explicaron que se refería a la práctica clínica que funda sus acciones en hechos probados, en datos científicos. Y la herramienta fundamental es la revisión de aquellos textos científicos que han pasado una validación científica y prueban científicamente su idoneidad. La tecnología pretende proporcionar al clínico la información de manera ágil, coherente y dispuesta de tal modo que pueda explorarla en un tiempo razonable y le ayude a decidir qué diagnóstico, qué protocolos o pruebas pedir.

Supongo que el otro día relacioné ambos hechos: la charla sobre curación de contenidos del presente, y aquella presentación del módulo de ayuda al diagnóstico basado en la evidencia; y vi claramente lo que compartían: conseguir que varias fuentes de información convergieran para poder usarlas con el propósito de generar conocimiento, mediante un proceso que depurara, sintetizara, organizara y compartiera los resultados. Y como soy muy dada a mezclar conceptos surgió ante mí el “Clinical Content Curation”. Una nueva vía de aplicación de lo que estaba escuchando en aquel momento.

Desde luego, en aquel workshop técnico de 2004, aún estábamos muy lejos de saber que internet se filtraría (tanto) en nuestra vida cotidiana, y por ende cómo impregnaría también la esencia de los sistemas informáticos que conocíamos hasta aquel momento. Viéndolo hoy en perspectiva, creo sinceramente que aquel módulo se había adelantado a su tiempo. Sin embargo, creo también que ahora es el momento de poner el acento en este tipo de sistemas.

Y reflexionando sobre estas ayudas a la práctica clínica, está claro que uno de los pasos previos es la certificación de que las fuentes son válidas. Es decir, que la revisión de artículos científicos tiene que pasar una serie de controles, y que cualquiera no puede aprobar la validez de documentos de ese tipo. Sin embargo, las redes sociales podrían permitir que una red distribuida de científicos pudiera validar la información que se va generando. Según lo veo, sería la aplicación del crowdsourcing al ámbito científico y clínico. Las colaboraciones de estos profesionales en redes apropiadas podrían rebasar los límites actuales de las revistas científicas, y comités de expertos.

Para finalizar, quiero compartir con vosotros una pregunta recurrente que me ronda desde hace tiempo. Suponiendo un conjunto de fuentes de información ya validadas y disponibles ¿sería posible utilizar estas técnicas de curación de contenidos -emanadas de los recursos y herramientas del mundo 2.0- en nuestros sistemas de información sanitarios del futuro? Está claro que hemos pasado de la época del dato a la información. Pero, ¿estamos preparados para pasar de la era información a la era del conocimiento? Y lo más importante, ¿sabemos cómo hacerlo?

No tengo una respuesta definitiva, pero la clave, en mi opinión, no pasa tanto (solo) por desarrollar nuevas tecnologías sino en ser creativos a la hora de utilizar las que ya tenemos a nuestro alcance. ¿Medicina basada en la evidencia mediante técnicas que podríamos llamar de curación de contenidos clínicos? ¿Y por qué no?


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